Miguel Hernández, antes y ahora

Pictografía dedica su almanaque al poeta de Orihuela y saca a la calle ediciones especiales de 'Perito en lunas', 'El rayo que no cesa' , 'Dos cuentos para Manolillo', 'Viento del pueblo' y 'Cancionero y romancero de ausencias'

Miguel Hernández, antes y ahora

Presentación del calendario. Rafael Amorós, Joan Castejón y Joaquín Caravaca, anoche. :: vicente vicéns / agm

Un proyecto primoroso y esplendente hecho realidad. Es el resultado de la labor desempeñada por Pictografía Ediciones, con diseño y dirección de Rafael Amorós, para conmemorar el centenario del nacimiento de Miguel Hernández. Plenamente implicada en la efeméride, la editorial murciana ha publicado en edición facsímil dos de los libros de poemas más conocidos y, también, el más entrañable que brotara de la pluma del poeta oriolano: 'Perito en lunas', 'El rayo que no cesa' y 'Dos cuentos para Manolillo'. En este apartado puede encerrarse el primor. También, Pictografía ha sacado a la luz una reedición normal de 'Viento del pueblo' y 'Cancionero y romancero de ausencias'.

Todo el sentimiento que puede conllevar la reedición facsímil de libros tan distintos se trueca en esplendor con 'Cien años de Miguel Hernández'. No se trata más que de recoger las cuatro obras poéticas citadas, pero presentadas en lo que podría llamarse edición de lujo, numerada y colmada de mérito. Y por si alguien considerara insuficiente este homenaje de Pictografía a Miguel Hernández, también su Almanaque anual, que con el paso de los años ha adquirido un notable prestigio, se suma al homenaje en honor del centenario poeta con obra gráfica de Joan Castejón. Ayer fue presentado en el Aula de Cultura de Cajamurcia en Murcia.

'Perito en lunas', primer libro de Miguel Hernández, impreso en los talleres de 'La Verdad', dentro de la colección 'Sudeste', vio la luz el 20 de enero de 1933. Para la edición facsímil se ha utilizado un ejemplar conservado en el Archivo Municipal de Elche. El ilustre periodista José Ballester escribía pocos días después de su aparición, que «tipográficamente, el libro es un primor. Hay que proclamarlo en honor de la industria y del buen gusto provincianos», algo que es preciso repetir casi setenta años después. Por lo que respecta a la edición numerada de este mismo libro, se inicia con una biografía de Miguel Hernández, escrita por Francisco Esteve, quien evoca la corta vida del poeta, pero insiste en que su producción literaria fue muy extensa, ya que abarca poesía, teatro, ensayo, periodismo, prosa, literatura infantil, relato corto… En la introducción, Aitor Larrabide, de la Fundación Cultural Miguel Hernández, hace historia de cómo se fue gestando esta obra «fundamental, para rastrear el proceso de formación del oriolano y advertir la coherencia de su trayectoria literaria». Las ilustraciones son de Carmen Pérez, quien, en un trabajo paciente e interesante, ha manuscrito cada uno de los poemas sobre sus insinuantes y coloristas trabajos pictóricos.

En 'El rayo que no cesa', edición facsímil, se ha utilizado el ejemplar del Archivo de Elche, publicado por Ediciones Héroe el 24 de enero de 1936. Aitor Larrabide, también responsable de la introducción, afirma que este libro «supuso el reconocimiento y admiración hacia el poeta oriolano por parte de la crítica». Para Carmen Conde, se trataba de «una autenticidad arrolladora» del poeta «predestinado a establecer su propia escuela». Juan Cano Conesa, en la presentación de la edición numerada, afirma que se trata de un libro que proporciona a Miguel Hernández «una voz personalísima e inimitable». Y para Francisco Esteve, autor de la introducción, es una obra que «conjuga, de forma sorprendente el amor y la pena. Podríamos decir que es un canto apenado del amor». Las espléndidas ilustraciones de Joan Castejón son otro canto de admiración al poeta, junto a un relevante perfeccionismo pictórico.

En 'Viento del pueblo' se encuentra, según Francisco Escudero -autor del texto introductorio tanto en la edición normal, como en la numerada- «la poesía combativa, reivindicativa, un arma para la lucha en una confrontación bélica». Es la obra en la que Miguel Hernández demostró su «compromiso con el pueblo en armas», lo que en poco tiempo le convirtió en «el mayor exponente de la literatura épica de la guerra civil». En este volumen se incluyen cuatro fotografías del poeta en el frente de Jaén, de 1937, pero, sobre todo, se encuentran entre sus páginas las pinturas llenas de color, ardor y tragedia de Andreu Castillejos.

Y en 'Cancionero y romancero de ausencias', Jesucristo Riquelme hace historia de cómo se fue componiendo esta obra, y recuerda que «lo más sorprendente es que se trata de poesía escrita entre las sórdidas paredes de una cárcel, una vez impuesta la paz y declarada la victoria de la guerra civil española en 1939: poesía entre rejas». Son versos escritos por el poeta «con su colilla de lápiz», en una libreta de tipo escolar, con letra picuda, y frecuentemente corregidos. La edición numerada cuenta con ilustraciones de Albert Agulló, que parecen inmersas en el dolor, la añoranza, la lejanía y la incertidumbre que Miguel Hernández sufriría enrejado.

'Cien años de Miguel Hernández' ha sido la edición conjunta de Pictografía y ArteLibro-Rafael Amorós, en la que «han unido con entusiasmo el inquietante reto de llevar a cabo la realización de esta obra». La pretensión de ambas empresas -podría afirmarse sin rodeos que plenamente lograda- era «contribuir al obligado homenaje que merece uno de los más espléndidos y sobresalientes poetas de la literatura española», cuya vida y obra «desprenden sensibilidad, vocación profundidad humana, compromiso social… en una trayectoria vital tan corta como intensa».

Además, lo que han querido Joaquín Caravaca, director de Pictografía, y Rafael Amorós, de ArteLibro, ha sido recoger en esta valiosa publicación «las atrevidas y alegres octavas reales» de 'Perito en lunas', junto a los «vehementes y desmesurados» sonetos de 'El rayo que no cesa', además de la «poesía reivindicativa social y ardiente» de 'Viento del pueblo' y su «agotador peregrinaje carcelario» que refleja 'Cancionero y romancero de ausencias', libro lleno de íntima ternura y soledad».

Caravaca y Amorós calibran muy positivamente el trabajo de los cuatro pintores (Carmen Pérez, Andreu Castillejos, Albert Agulló y Juan Castejón), que califican de «valiosa aportación», ya que «han enriquecido este proyecto, plasmando en los poemas elegidos todo un mundo de emociones interpretativas, transformadas en bellas e inquietantes figuras y colores», además de conseguir «un diálogo estético, honesto y transparente» entre la escritura y la pintura. Los cuadros reproducidos en cada tomo se ofrecen también en carpetas separadas, dentro del conjunto de la edición numerada.

Los directores de Pictografía y ArteLibro no se pronuncian sobre costos o posibles beneficios de tan notable publicación. Se limitan a asegurar que «no hemos tenido más objetivo que alumbrar unos libros que sirvan para ofrecer el reconocimiento que merece nuestro poeta en el año de su centenario. Si de algún modo lo hubiéramos conseguido, sería inmensa nuestra satisfacción».

 

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Bibliografía

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